lunes, 17 de octubre de 2011

Lección 1, Una Chica(o) Casadera(o) siempre es (o por lo menos procura ser) Autentica (o)

Decidí escribir este blogg después de ver la cantidad de preguntas y respuestas que recibo en mi cuenta de tweter, todo un descubrimiento para mí, una forma de acercarme a mis adorados sobrinos tweeteros que se convirtieron en mi familia. Para una señora de mi edad, ser parte de la tecnología constituía todo un reto, sobretodo por la responsabilidad que comencé a sentir cuando varias menciones requerían mucho más que un tip.
Por ello comparto sin pretensión alguna mis experiencias y lecciones, Los amo profundamente

Lección 1, Una Chica(o) Casadera(o) siempre es (o por lo menos procura ser) Autentica (o)

¿Quién soy?

De modo conciente o inconsciente buscamos darle respuesta a esta pregunta e intentamos aprender las lecciones que nos tocan vivir. Luchamos contra el miedo y el sentimiento del desamor, buscamos el sentido a la vida. Intentamos comprender el miedo, el dolor que causa la perdida de los que amamos y descubrir quienes somos y como podemos ser realmente felices. A veces buscamos estas cosas en las otras personas, entregamos nuestra voluntad a los otros esperando que ellos vengan a cubrir los huecos que tenemos y en algunos casos nos obligamos a estar con alguien solo por estarlo, para no estar solos, al final descubrimos que no solo no somos felices, también nos sentimos profundamente frustrados. Si seguimos con esas falsas creencias nos sentiremos inevitablemente vacíos y creeremos que la vida tiene poco o ningún sentido y que el amor y la felicidad son mera utopía

Aprender de estas lecciones se parece un poco a madurar. Tal vez no nos sintamos más ricos o poderosos pero si podemos comprender el enorme significado de lo que significa vivir.

Venimos a este mundo con un bagaje propio, nadie puede cargarlo por nosotros, no hay nada el la maleta del otro que nos pertenezca, siempre ha sido así, pero lo hemos olvidado. Cuando las personas se encuentran en situaciones extremas o de perdida se dan cuenta que lo único que valía la pena era el amor.

Alguna vez le preguntaron a Miguel Ángel, el gran artista renacentista como creaba esculturas como el David. El respondió que simplemente imaginaba la estatua en el interior del bloque de mármol y eliminaba lo que sobraba. Esas grandiosas obras solo esperaban a ser reveladas. Lo mismo sucede con nosotros, todos tenemos una semilla de grandeza en espera de ser descubierta.

Para descubrirnos auténticos debemos hacer cosas que nos proporcionen paz y alegría, caminar a nuestro ritmo, escuchar la música que nos gusta, llorar a mares cuando algo nos emocione y hasta atrevernos a vestir con ropa que no nos queda bien. Se vale darnos un caprichito de vez en vez! Comer lo que nos gusta sin la terrible angustia de pensar en los kilos que vamos a subir.

Una comadrita me contó la historia de su abuela, quien se enfermo entrados los 80 años.

«Me costaba mucho dejarla ir —me platico— reuní el valor para decirle que no quería que se fuera. Se que se escucha egoísta pero así me sentía. Querido mío —me dijo— "Me siento completa he sido muy feliz al lado de tu abuelo. Se que ahora no me ves feliz, pero te aseguro que un día lo fui y mucho! He vivido con mucha intensidad. Somos como pastelitos: damos un pedacito a nuestros padres, otro a nuestros maridos, otro a nuestros hijos. Al final de la vida se nos olvida guardar un pedacito para nosotros y mueren sin saber que sabor tiene el pastel. Yo si lo sé. Es algo que todos descubrimos por nosotros mismos".
»Cuando oí "Sé quién soy" pude separarme de ella. Gracias le dije. Me acerque a su oído, cuando me toque a mi, espero saber quien soy con una voz tenue me respondió: "No tienes que esperar a morir para descubrir que clase de pastel eres"

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